En CyberArg nos dedicamos a desarrollar sistemas a medida: gestión, facturación, integraciones, procesos que otras empresas necesitan resolver bien. Pero hace unos meses empezamos algo distinto.

Se llama Zafarrancho, es una batalla naval multijugador en el navegador, y desde hoy está abierta para que cualquiera juegue.

Por qué una empresa de software desarrolla un juego

Podríamos decir que fue por diversión, y en parte lo fue. Pero hubo una razón más concreta.

Un juego multijugador por turnos plantea, en versión reducida, los mismos problemas que un sistema empresarial exigente: dos personas actuando sobre el mismo dato al mismo tiempo, una economía que no puede descuadrarse nunca, pagos que tienen que acreditarse exactamente una vez, y una interfaz que debe responder sin recargar la página.

Resolver eso en un juego, donde el error se ve enseguida y el usuario protesta en el momento, es una forma honesta de probar decisiones de arquitectura.

Algunas cosas que aprendimos en el camino

La contabilidad de un juego es contabilidad. Las monedas del juego se manejan con un libro de partida doble, igual que un sistema contable real. Cada movimiento tiene origen y destino, y todas las noches un proceso verifica que todo cuadre. Si alguna vez no cuadrara, significaría que se duplicó moneda, y eso hay que detectarlo el mismo día.

Los pagos requieren desconfiar del navegador. Cuando alguien compra, la acreditación no ocurre cuando el navegador dice que el pago salió bien: ocurre cuando Mercado Pago nos notifica por un canal firmado y nosotros volvemos a preguntarle a su API si es cierto. Esa diferencia parece un detalle y es la que separa un sistema seguro de uno que regala producto.

El tiempo real no siempre necesita websockets. Para que dos jugadores vean los movimientos del otro sin recargar, usamos una consulta liviana que solo pregunta «¿cambió algo?» y recién recarga la pantalla cuando la respuesta es sí. Bajó el costo por consulta de 30 a 3 milisegundos y multiplicó por siete la cantidad de partidas simultáneas que aguanta el mismo servidor.

Son decisiones que aplicamos también cuando desarrollamos para clientes. La diferencia es que acá podemos contarlas.

De qué se trata el juego

Es la batalla naval de siempre: un tablero de diez por diez, cinco naves, disparos por turnos. No inventamos reglas nuevas.

Lo que cambia es que su flota es suya. Le pone nombre a cada nave, bautiza su puerto, diseña su bandera. Y con lo que gana jugando la va modernizando a través de seis eras navales, desde los navíos de vela hasta los misilísticos.

Cada semana hay una tabla de posiciones con premios, repartida en tres divisiones para que compita contra gente de su tamaño.

Entrar es gratis y no hay nada que descargar. Se juega desde el navegador, en la computadora o el teléfono.

Un detalle del que estamos orgullosos: nada de lo que se compra afecta el resultado de una partida. Un velero de madera hunde a un destructor moderno sin despeinarse. Lo que se pone en juego en cada batalla se gana jugando.

Lo invitamos a probarlo

👉 zafarranchogames.com

Si nunca jugó a la batalla naval, se aprende en un minuto. Si jugó de chico en un papel cuadriculado, va a reconocerlo enseguida.

Y si mientras juega se pregunta cómo está hecho por dentro, esa también es una buena razón para escribirnos. Lo que construimos para nosotros es lo mismo que construimos para nuestros clientes.